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Transformación digital en laboratorios comunitarios: una lección desde South Bend

Un laboratorio comunitario que se adelantó a los grandes centros

La conversación sobre patología digital suele centrarse en los grandes centros académicos. Pero South Bend Medical Foundation, en Indiana, un laboratorio sin ánimo de lucro fundado en 1912, ofrece un ejemplo distinto. El laboratorio pasó de la curiosidad académica a la aplicación práctica completa, y ahora firma informes de forma digital con dermatopatólogos situados a cientos de millas.

Dr. Eric Forchette, patólogo y defensor de la digitalización, contó la historia en una entrevista con The Pathologist. El comienzo fue en 2017, con la compra del primer escáner de portaobjetos. Pero el proyecto perdió impulso cuando se marchó el director ejecutivo que lo apoyaba. El escáner quedó relegado durante años y se usaba solo en casos de comités de tumores.

El punto de inflexión: una dirección ejecutiva convencida

El cambio real llegó hace tres años, con la llegada de un nuevo presidente que había trabajado antes en la Universidad de Louisville, donde la patología digital ya estaba en uso. Ese respaldo ejecutivo cambió la situación. Antes, el proyecto era una idea que reaparecía cada cierto tiempo sin avanzar en serio. Después, se convirtió en un plan de trabajo.

El director de operaciones resumió la postura en una frase: no quería ser el primero en cruzar la puerta, pero se sentía cómodo siendo el segundo. Es una filosofía práctica para muchos laboratorios comunitarios.

Contratación y sucesión: un argumento financiero difícil de ignorar

Forchette señala que los candidatos preguntan directamente por los sistemas de diagnóstico digital durante las entrevistas. Una nueva generación de patólogos espera que el laboratorio sea digital. Los laboratorios que no se adapten tendrán cada vez más dificultad para atraer talento.

No es un lujo. La jubilación de la generación actual de patólogos se acerca, y quienes vienen detrás buscan un entorno de trabajo moderno.

Coste y cultura: dos barreras reales

Forchette reconoce que el coste es la primera barrera. La inversión inicial es alta, y los laboratorios pequeños con ánimo de lucro pueden tener problemas para justificarla. Pero la segunda barrera es más difícil: la resistencia cultural. La mayoría de los patólogos en la práctica comunitaria quieren sistemas fiables y sencillos. Ya tienen una carga de trabajo completa, y añadir una nueva tecnología con curva de aprendizaje puede parecer otra carga.

La historia que cuenta Forchette sobre el patólogo de mayor antigüedad del grupo es reveladora. El médico dijo literalmente: «Nunca haré esto. En cuanto empecéis con el diagnóstico digital, renuncio.» Meses después de instalar el sistema, ese mismo médico protestaba enfadado porque un portaobjetos aún no se había escaneado y lo necesitaba en formato digital. El cambio ocurre poco a poco, y luego de golpe.

Subespecialidad a distancia

Una aplicación práctica fue clara: el dermatopatólogo del laboratorio se mudó a California. En lugar de buscar de inmediato un sustituto local, el mismo médico siguió firmando casos de piel digitalmente desde cientos de millas de distancia. Este tipo de práctica distribuida era casi imposible con el microscopio y el portaobjetos de vidrio.

De consumidor a desarrollador

Forchette ve margen para que los laboratorios comunitarios participen en el desarrollo de herramientas de inteligencia artificial. Conoció a un ingeniero local interesado en visión por ordenador, y cerca hay una universidad con estudiantes de ciencias de la computación que quieren aplicar su trabajo a la atención sanitaria.

El primer proyecto: un algoritmo que revisa cortes de ganglios linfáticos e identifica zonas que podrían contener metástasis tumorales. El objetivo no es hacer el diagnóstico, sino dirigir primero la atención del patólogo hacia las áreas más importantes.

Este modelo merece atención. Los laboratorios comunitarios tienen datos clínicos reales y un entorno práctico para probar herramientas. Limitarse al papel de consumidor de soluciones ya hechas desperdicia una oportunidad.

Un consejo práctico

Forchette concluye que la experiencia fue un esfuerzo de todo el equipo: la dirección ejecutiva y el personal del laboratorio que gestiona el escaneo cada día. Su papel personal fue insistir y mantener la presión. Su consejo para otros laboratorios: no esperen un retorno financiero directo en cada caso. La pregunta más amplia es qué oportunidades abre lo digital que hoy no están a su alcance.

Fuente: The Pathologist, Going Digital in Community Pathology